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CARTAPACIO: 50 AÑOS DE MEMORIA REVOLUCIONARIA

CARTAPACIO: 50 AÑOS DE MEMORIA REVOLUCIONARIA

Por Raúl Ruiz/Kriptón.mx

Ayer recordé con mucho aprecio y agradecimiento a mi colega periodista y gran amigo, Rubén Villalpando. (QPD)

Les diré porqué.

Ustedes no están para saberlo, pero yo sí para contarlo.

Este final de año, hube de reunirme con mis hermanos en Cuernavaca para conmemorar años de la muerte de nuestros padres y aprovechar los días de asueto pa garrar calorcito en los huesos pues acá, en estas coordenadas del país, se deja caer el frío con mexicana alegría.

Todo iba muy bien hasta que sufrí un resbalón y caí de bruces, escalera abajo desde el segundo piso.

El rostro quedó intacto, pues me pude cubrir con los brazos mientras daba tumbos sobre los duros peldaños.

Traca, Traca, Traca y hasta abajo.

Ni un hueso roto, sólo las magulladuras en mi manoseable cuerpecito.

Adolorido, todavía me pasé varios días en la ciudad de la eterna primavera y el puerto de Veracruz, caminando renco y con tormentos musculares.

A mi retorno a juaritos, el dolor se hizo más intenso y hube de acudir a emergencias al IMSS, donde me atendió de volada una eficiente doctora.

En su valoración, encontró un par de hematomas espectaculares.

Uno en la pierna y otro en el costado izquierdo.

Me recetó medicamento para el dolor y la inflamación, y aquí ando dando pasitos cortos con el miedo de otro resbalón.

Al parecer estaré bien en un par de semanas más, si no ocurre otro percance.

Todo este choro viene a cuento, porque fue Rubén quien me ayudó a obtener el servicio del IMSS, merced a una gestión que hizo personalmente ante el presidente Andrés Manuel López Obrador, en la que nos incluyó a todos los periodistas independientes de México.

Y mi recuerdo fue más allá, pues entre sus conversaciones del café, me contó su historia juvenil.

Resulta que en su tierna juventud, él fue guerrillero revolucionario.

Con nexos cercanos a la organización conocida como la Liga Comunista 23 de Septiembre.

Como todos sabemos, esta organización guerrillera de izquierda radical en México, de inspiración marxista-leninista, que buscó la vía armada para transformar el sistema político dominado por el PRI en los años 70 y 80, marcó un episodio de la historia, muy importante 50 años atrás.

52 años, para ser exactos.

Hagamos un recuento de su naturaleza.

•⁠ ⁠Tipo: Guerrilla urbana y rural, con acciones armadas contra el Estado mexicano.

•⁠ ⁠Ideología: Marxista-leninista, con objetivos de liberación del proletariado, destrucción de la burguesía y establecimiento de un gobierno socialista.

•⁠ ⁠Fundación: 15 de marzo de 1973 en Guadalajara, Jalisco, impulsada por Ignacio Arturo Salas Obregón.

•⁠ ⁠Contexto: Surgió en un México marcado por la represión política, la falta de libertades democráticas y la hegemonía del PRI.

Características principales

•⁠ ⁠Guerrilla urbana:
A diferencia de movimientos rurales como los de Lucio Cabañas o Genaro Vázquez, la Liga operó sobre todo en ciudades, con células clandestinas.

•⁠ ⁠Acciones: Secuestros, asaltos bancarios, propaganda armada y enfrentamientos con fuerzas de seguridad.

•⁠ ⁠Tamaño: Entre 3,000 y 5,000 militantes a nivel nacional en su momento de mayor auge.

•⁠ ⁠Represión: Fue uno de los blancos principales de la llamada “guerra sucia” del Estado mexicano, con desapariciones forzadas, tortura y ejecuciones extrajudiciales contra sus miembros.

Ubicación ideológica
•⁠ ⁠Guerrilla: Sí, porque recurrió a la lucha armada organizada contra el Estado.

•⁠ ⁠Movimiento de izquierda: Sí, pero en su vertiente más radical, con un proyecto revolucionario socialista.

•⁠ ⁠No fue un partido político tradicional, sino una organización clandestina que buscaba la insurrección armada.

Riesgos y legado

•⁠ ⁠Fracaso estratégico:
Nunca logró consolidar un frente nacional unificado ni alcanzar sus objetivos revolucionarios.

•⁠ ⁠Impacto histórico:
Su existencia visibilizó la represión estatal y contribuyó indirectamente a reformas políticas posteriores, como la apertura electoral en los años 80.

•⁠ ⁠Memoria: Hoy se le recuerda como símbolo de la resistencia armada contra la injusticia social, pero también como ejemplo de los límites de la vía violenta en el contexto mexicano.

En síntesis: la Liga 23 de Septiembre se ubica como guerrilla marxista-leninista de izquierda radical, distinta de movimientos campesinos, pero igualmente parte de la constelación de organizaciones armadas que marcaron la “guerra sucia” en México.

Así, la Liga se ubica claramente en la categoría de guerrilla urbana marxista-leninista, distinta de las guerrillas rurales campesinas, pero parte de la misma constelación de insurgencias que marcaron la “guerra sucia” mexicana.

No voy a abundar en el recuento de esta organización, pues no se trata de escribir un ensayo histórico.

Sino pelotear un poco con el tema y entresacar algunos pasajes, pues una vez que se destapa la coladera del tiempo, brotan los recuerdos más vetustos, y revolotean como cuervos sobre el maizal.

Por ejemplo.

Allá en mi terruño potosino, se vivieron momentos de violencia y acomodo politico-social.

Todos éramos de izquierda, pero la mayoría, de la izquierda light.

Cuando tendió sus redes la 23, el compromiso era más gordo, había que tomar un arma como condición.

Todo era hermetismo, actividades sombrías.

Se hablaba de comandos paramilitares, no de cuadros políticos.

Los conocí a todos.

Pero lo mío no era lo bélico, eran las letras, los manifiestos, el discurso. O sea, la invisibilidad del momento.

Guardo amistad con algunos sobrevivientes.

Había de todo.

Desde los dirigentes todo terreno, distinguidos por su adaptabilidad, creatividad y audacia, capaces de movilizar a su grupo en condiciones adversas, desafiando estructuras rígidas y aprovechando la incertidumbre como terreno fértil para la acción.

Hasta los cobardones. Los que no traían casi nada en las alforjas pero se presumían valentones.

Espantapendejos. Les decíamos.

A mí déjenme fuera de esta historia. Solo vi cosas de lejecitos y oía más de lo que debía escuchar.

De los machuchones con alta capacidad para inspirar, improvisar y mantener cohesión en medio del caos, puedo hablar abiertamente de uno al que considero líder guerrillero libra por libra.

SAID LÓPEZ DE OLMOS

Metido más en la línea campesina que en el movimiento urbano.

Said no ha sido simplemente un estratega militar o político, sino un arquitecto de resiliencia colectiva, que convierte la precariedad en fuerza y la incertidumbre en oportunidad.

Usa soluciones poco convencionales para superar obstáculos.

Transforma limitaciones en oportunidades.

Se distinguió por su agilidad estratégica .

Capaz de actuar rápido y con precisión.

Fundó un colectivo campesino que hasta la fecha suena en la huasteca potosina.

Se llama: Movimiento Democrático Huasteco.

En el 73 se fue a la Huasteca a luchar por los campesinos jodidos.

Sigue allá.

Tiene una histórica escapada por la sierra, de los militares.

Evadió el cerco. Una hazaña. Ya pocos la cuentan.

Estuvo detenido en el campo militar Marte.

De tres que ingresaron solo él salió con vida.

Se escondió con Lucio Cabañas de la 23 en 1973. Él como Guerrilla campesina, los otros urbanos.

Son muchas la hazañas que se cuentan de él.

Yo le perdí un poco la pista.

Sin embargo supe que todo el año pasado estuvo en la cárcel por unas invasiones a tierras de caciques, le concedieron libertad condicional, pero tiene que seguir usando ese cinturón electrónico para evitar que se fugue.

La organización aún tiene más de 10 mil miembros. Fuerza real. Y esperan una orden de su comandante para seguir en la lucha.

Otros, a los que les reconozco la pasta de guerrilleros urbanos son tres, y los nombraré por sus alias:

En orden de rango y jerarquía:

El Bambino, El Gato y El Mao.

El resto será tragado por la historia como carne de cañón.

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