100 años sonando y marcando la hora. Conmemoran centenario del reloj de Edificio Central
A las 10 de la noche del 9 de enero de 1926, sonó por primera vez el reloj que está colocado en el Edificio Central de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí en pleno corazón del Centro Histórico de la capital potosina.
En aquellos años posrevolucionarios donde no era común todavía el uso de un reloj personal colgado de los pantalones o en las muñecas de los varones, ni mucho menos la utilización de aparatos como ahora lo son los celulares para ver la hora, el reloj monumental servía para aquellos que pasaban por Plaza de Fundadores tuvieran la hora de referencia en ese novedoso aparato para la época.
Los registros históricos de la Universidad Autónoma, refieren que una comisión de estudiantes viajó a la capital del país a finales de 1925 para traer el reloj a San Luis Potosí. La pieza fue importada de Suiza y tuvo un costo aproximado de 2 mil pesos de aquella época.
El reloj llegó como un obsequio del entonces presidente de la República, Plutarco Elías Calles, a la Asociación de Estudiantes Potosinos del entonces Instituto Científico Literario y de la naciente Universidad Autónoma como parte de un proyecto para otorgar relojes monumentales en distintas ciudades del país.
La fecha no pasó desapercibida, por lo que la UASLP organizó una exposición en el patio central del inmueble con la finalidad de dar a conocer detalles del histórico reloj, el cual se convirtió en uno de los símbolos más representativos de la Universidad y parte de la identidad universitaria. Dentro de las actividades también permitió recorridos guiados dentro del mismo cuarto de máquinas ubicado en la azotea para conocer el corazón del reloj.
El reloj, cuyas piezas ya son irremplazables, tiene la leyenda “La Esmeralda. México, Hauser Zivy y Cía.” y porta el número de serie 827. Por muchos años un relojero de la capital dio le mantenimiento, sin embargo ahora lo realiza una empresa especializada de Puebla.
Colocado en la parte más alta de la fachada principal de Edificio Central, la pieza histórica sigue siendo testigo del paso de los años y de los acontecimientos más relevantes que ocurren en Plaza de Fundadores y que merece, a un siglo de distancia, que los potosinos puedan voltear a verlo no solo por la hora, sino por el significado que representa para la sociedad y su evolución.
