CARTAPACIO: EL ESTADO CAPTURADO

Por Raúl Ruiz/Kriptón.mx
Estamos en un momento de máxima tensión diplomática: Trump ha intensificado la presión para una intervención militar en México contra los cárteles, mientras el gobierno de Claudia Sheinbaum rechaza tajantemente esa posibilidad.
La narrativa del “narcogobierno” funciona como justificación simbólica para legitimar esa presión externa.
Contexto actual
• Donald Trump insiste en enviar tropas a México: declaró que “les guste o no, los cárteles dominan el país” y que Estados Unidos “tendrá que hacer algo”.
• Presión oficial de Washington: según el New York Times, funcionarios estadounidenses han exigido con más fuerza que México permita operaciones militares conjuntas para desmantelar laboratorios de fentanilo.
• Respuesta mexicana: la presidenta Claudia Sheinbaum ha descartado cualquier intervención militar extranjera, aunque reconoce la presión creciente y la necesidad de mostrar resultados en el combate al narcotráfico.
Lectura política
• La narrativa del “narcogobierno”: surgida desde el sexenio de López Obrador, se ha convertido en un dispositivo discursivo que alimenta la idea de que el Estado mexicano está infiltrado o sometido por los cárteles.
• Golpe blando: esta narrativa se articula con presiones externas (EE. UU.) e internas (oposición, medios) para erosionar la legitimidad del gobierno y abrir la puerta a medidas extraordinarias. Esto lo he venido repitiendo desde 2018.
• Intervención como certeza creciente: aunque aún no hay autorización ni consenso, el hecho de que Trump insista públicamente y que Washington presione diplomáticamente marca un punto de inflexión: la amenaza ya no es retórica, sino parte de la agenda bilateral.
• La amenaza latente
Gobierno de EE. UU. (Trump) Intervención militar directa o conjunta contra cárteles.
Escalada diplomática, violación de soberanía mexicana.
Gobierno de México (Sheinbaum)
Rechazo a intervención, defensa de soberanía.
Necesidad de mostrar eficacia interna para evitar imposiciones.
Narrativa del “narcogobierno”
Justificación simbólica para la intervención.
Erosiona legitimidad, abre espacio a presión externa
Opinión pública mexicana.
Polarizada: rechazo a intervención, pero exigencia de seguridad.
Riesgo de fractura social y política. Ojo.
Riesgos y dilemas
• Soberanía vs. seguridad: aceptar operaciones conjuntas sería visto como una cesión de soberanía, pero rechazarlas implica enfrentar la presión de Washington.
• Legitimidad interna: la narrativa del “narcogobierno” debilita al gobierno mexicano, incluso si no hay pruebas concluyentes.
• Escalada diplomática: si Trump insiste y México se niega, puede derivar en sanciones, tensiones comerciales o medidas unilaterales. Aquí la presidenta se ha manejado con mucho tiento.
Y al parecer lo está dominando.
Sin embargo hay especuleros que aseguran, que Trump acepta las dilaciones políticas, mientras “acomoda” sus instrumentos bélicos en derredor del país.
Nos encontramos en un punto de quiebre: la narrativa del “narcogobierno” ha dejado de ser solo un discurso interno y ahora se conecta con una presión externa real.
El dilema es si México logra reafirmar su soberanía mostrando resultados propios, o si la insistencia de Trump convierte la amenaza de intervención en un escenario inevitable.
Ahora viene otra avalancha novelistica: EL MITO DEL ESTADO CAPTURADO.
El mito del “Estado capturado” se usa como máscara para legitimar la intervención.
El “estado capturado” describe una forma de corrupción sistémica en la que élites económicas o políticas logran controlar las decisiones públicas para su propio beneficio, debilitando la soberanía democrática y el interés colectivo.
Definición esencial.
• Según el sociólogo Francisco Durand, la captura del Estado ocurre cuando grupos de poder —empresariales, financieros, políticos o criminales— influyen de manera excesiva en las instituciones, moldeando leyes, políticas y regulaciones a su favor.
• Es distinta de la corrupción “clásica” (sobornos, desvíos), porque no se trata de actos aislados, sino de un sistema estructurado donde las reglas mismas del juego político y económico se diseñan para beneficiar a unos pocos.
Y al parecer, esto estaría ocurriendo en México. O al menos, esto harán creer al mundo.
¿Cómo es esto?
Tipos de captura.
• Por élites económicas: grandes corporaciones o grupos financieros que dictan políticas fiscales, regulatorias o comerciales.
• Por élites políticas: partidos, facciones o liderazgos que manipulan instituciones para perpetuarse en el poder.
• Por actores criminales: cárteles o mafias que infiltran instituciones de seguridad y justicia, generando un “narco-Estado”. Esta es la versión más escuchada.
Consecuencias
• Desigualdad estructural: las políticas públicas dejan de responder al interés general y refuerzan privilegios.
• Debilitamiento democrático: las instituciones se convierten en instrumentos de grupos privados, erosionando la confianza ciudadana.
• Cleptocracia: el Estado funciona como una maquinaria de extracción de recursos, más que como garante de derechos.
• Bloqueo de reformas: cualquier intento de cambio es neutralizado por los intereses capturadores.
La fortaleza política de la presidenta Sheimbaum es sin duda el apoyo popular del 75% de la población. De no ser así, ya habría sucumbido a los embates del Golpe Blando en sus múltiples versiones.
Repito las características teóricas del ESTADO CAPTURADO.
• Influencia estructural de élites.
• Reescribe las reglas para beneficio privado.
• Narco-Estado. Infiltración criminal.
Variante del estado capturado, con actores ilegales.
• Estado fallido.
• Colapso institucional.
• El capturado aún funciona, pero al servicio de élites.
Riesgos actuales
En América Latina, la captura del Estado se ha vuelto un patrón recurrente:
• Grupos empresariales influyen en políticas fiscales y ambientales.
• Cárteles penetran fuerzas de seguridad y gobiernos locales.
• Los partidos políticos diseñan instituciones electorales para perpetuar su control.
En síntesis, hablar de “estado capturado” es señalar que el poder público ya no responde al pueblo, sino a intereses privados que lo han secuestrado.
Esto lo sabe perfectamente la presidenta Sheimbaum, por eso su reiterado discurso de… “Por el bien de todos, ¡Primero los pobres!”
EL ESTADO CAPTURADO, es un diagnóstico que combina sociología, economía y política, y que explica por qué muchas democracias parecen funcionar, pero en realidad están operando bajo guiones escritos por élites.
Según mis notas, esto no ocurre en México, pero la narrativa de Trump con el tema de hacer creer que el narco es el que maneja el país, es una gotita permanente que terminaría horadando la roca, si no se demuestra lo contrario.
El discurso externo actual nos dice que al menos el 30% del país está dominando por los cárteles delincuenciales.
Es muy probable que sí.
Sin embargo, nadie dice que en tiempo de Calderón era el 70%
