CARTAPACIO: EL PREDICADOR DEL CAOS

Por Raúl Ruiz/Kriptón.mx
Rasgos de Mr. Orange
• Púlpito global: No predica en iglesias ni plazas, sino en foros internacionales como Davos, donde convierte el consenso en espectáculo.
• Liturgia fiscal: Sus tablas no son mandamientos divinos, sino recortes de impuestos y despidos masivos, presentados como revelación.
Homilía del desorden: Cada discurso abre más frentes de conflicto: economía, geopolítica, medio ambiente.
El caos es su evangelio.
• Carisma del choque: No busca convencer con razones, sino con la fuerza del escándalo y la repetición mediática.
Simbolismo mítico
• Moisés invertido: En vez de abrir el Mar Rojo, abre trincheras discursivas. Sus tablas no liberan, endeudan.
• Profeta del ruido: Como los antiguos oráculos, habla en frases ambiguas que generan más confusión que claridad.
Función política
• Humillar como método: No negocia, sermonea.
Los países participantes en Davos son reducidos a feligreses que deben escuchar su doctrina.
• Multiplicar frentes: Contrario a Sun Tzu, su poder está en dispersar la atención, no en concentrarla.
• Convertir el foro en reality: Davos deja de ser un espacio de cooperación y se transforma en un escenario de su show personal.
“Y apareció en Davos el Predicador del Caos, con sus tablas de recortes y su evangelio de confrontación.
Los líderes escucharon no a un Moisés que abre caminos, sino a un profeta que multiplica trincheras. En su liturgia, el orden es pecado y el ruido, salvación.”
Hay cosas incomprensibles en la vida y una de ellas es… ¿Cómo alguien puede sostenerse abriendo tantos frentes en su contra?
Sun Tzu advierte que dividir fuerzas y abrir demasiados frentes debilita la capacidad de victoria.
Recomienda concentrar recursos en un solo objetivo decisivo, evitando dispersión y desgaste innecesario.
El principio estratégico de Sun Tzu es la unidad de fuerzas.
Insiste en que la victoria depende de la concentración.
Abrir varios frentes diluye la energía y expone vulnerabilidades.
Se trata de evitar dispersión:
“El que es prudente y espera a un enemigo imprudente será victorioso” diría Sun Tzu— la prudencia implica no desgastar tropas en múltiples direcciones.
Se basa en la economía de medios: La distribución de recursos debe ser ventajosa; dividirlos sin necesidad es perder movilidad y efectividad.
Y determina que el ataque debe ser focalizado: Mejor golpear donde el enemigo es más débil que intentar cubrir todos los terrenos.
En 72 minutos, de discurso en Davos, Mr. Orange, arremetió contra todos los mortales.
Los humilló, los vilipendió, los amenazó, los quiso intimidar, y sinceramente, no logró su propósito.
La mayoría no se dejó apantallar.
El más elocuente, provocador y enfervorizador, fue Mark Carney, Primer Ministro de Canadá.
Entre otras categorías, manifestó:
“Permítanme ser directo: estamos en medio de una ruptura, no de una transición.
En las últimas dos décadas, una serie de crisis en finanzas, salud, energía y geopolítica dejaron al descubierto los riesgos de una integración global extrema.
Más recientemente, las grandes potencias comenzaron a usar la integración económica como arma.
Los aranceles como palanca.
La infraestructura financiera como coerción.
Las cadenas de suministro como vulnerabilidades a explotar.
No se puede “vivir dentro de la mentira” del beneficio mutuo a través de la integración cuando la integración se convierte en la fuente de tu subordinación.”
Mr. Orange, fue a Davos no tanto a dialogar en clave multilateral, sino a imponer su narrativa de “EE. UU. primero” y exhibir su estilo confrontativo, lo que muchos interpretaron como un gesto de humillación hacia el espíritu cooperativo del Foro Económico Mundial.
A alardear sobre su poderío bélico, y refrendar su propósito de apoderarse de Groenlandia.
Otro fue,Gavin Newsom, gobernador de California, decidió confrontar a Mr. Orange en uno de los escenarios más simbólicos del poder global, Davos, y lo hizo señalando a Europa como parte del problema.
No habló de matices ni de equilibrios diplomáticos.
Habló de complicidad, de rendición y de una política exterior europea que acepta el chantaje como si fuera negociación.
Tengo la ligera sospecha que luego de su fanfarronería mundial, el Predicador del Caos comenzó a desmoronarse y tarde que temprano, caerá estruendosa y fastuosamente.
Ya hay muchas señales de una sonora IMPLOSIÓN, y una de ellas es es el sonido que se escucha desde Minneapolis.
De mí se acuerdan.
