“Si no hay justicia nos vamos a levantar en armas”, dice la abuela de Christopher

La abuela materna del pequeño Christopher, Claudia Alvarado Martínez, pidió entre lágrimas “que se haga justicia y que esto no quede impune porque ellos eran cinco de 14, 15 años, mi niño de 6 años, qué les podía hacer un niño a esas personas, lo ataron, lo acuchillaron, lo apalearon… es algo que no puedo concebir y como abuela pido justicia, que no los dejen libres”.

 

AGENCIAS.-Mientras, la abuela paterna María Guadalupe Landeros advertía a las puertas de la funeraria que “si no hay justicia nos vamos a levantar en armas, ya estuvo de que estén haciendo en los fraccionamientos lo que ellos quieran. Queremos justicia, si no, por nuestra propia mano la vamos a hacer. Que se pongan las pilas o se las ponemos”.

No podían quedar libres porque su niño era “un angelito” y no pudo ofenderles tanto como para llegar a ese extremo, quería a sus amigos, “la forma en que nos lo dejaron, que le echaron el perro  muerto para que no lo pudiéramos ni siquiera ver al inocentito, que hagan justicia o la vamos a hacer”.

La abuela negó tajantemente que la madre desatendiera a los niños, afirmando que recientemente, ante la imposibilidad de inscribir a Christopher en una guardería durante las vacaciones, lo llevaba todos los días al Jardín de Niños Carmen Serdán, en Aquiles Serdán, junto a su hermano mayor Omar David, que vivía en ese municipio junto a sus abuelos. “Nunca, nunca, que sepamos nosotros nunca los desatendió”, señaló Guadalupe Landeros.

Por su parte, uno de sus tíos, Ezequiel Mora, manifestó que “no se me hace justo que nomás nosotros paguemos por algo que no debemos, que hagan justicia, ellos lo hicieron y esa mentalidad no es para un niño de 15 años, fue con toda la saña”, afirmando que debían cumplir en prisión por lo realizado aunque sean menores de edad, “saben lo que están haciendo, si son culpables, que paguen, adelante, nosotros ya quedamos con nuestro dolor, es un niño menos”. Ezequiel añadió que el fallecido era un niño muy alegre, carismático, que tenía sus sentimientos y se dejaba querer, por lo que todos lo extrañarán, “era único”.

Su tía Alma Rosa Lama Cobarrubias aseguró que todos estaban destrozados, queriendo dejar claro que “fue un crimen, no fue un juego como dicen, acabaron con la vida de un ángel”, calificando lo acontecido como una masacre y señalando que sus asesinos torturaron al pequeño de 6 años de la peor forma que se puede, “a un niño indefenso de 6 años que no tenía cómo defenderse de niños de 15 años”.

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