Republicanos temen divisiones por inmigración

Luego de que el presidente Barack Obama prometió seguir adelante en el tema de inmigración, a prominentes republicanos hispanos les preocupa la reacción de los conservadores acérrimos, pues temen que dañará la capacidad del partido de granjearse a los latinos en la próxima elección presidencial y más allá.
“Los republicanos tienen un don para dispararse en el pie.”
Aunque en general el tema de la inmigración estuvo ausente de las elecciones intermedias del martes, que fueron dominadas por el Partido Republicano, al día siguiente Obama prometió avanzar por su cuenta para retirar la amenaza de deportación o garantizar permisos de trabajo a una cifra no especificada de inmigrantes que viven en Estados Unidos sin autorización.
“La reacción inicial de los republicanos va a ser muy desagradable e insuficientemente razonada, por desgracia”, dijo Alfonso Aguilar, ex director de la Oficina de Ciudadanía de Estados Unidos en el gobierno del presidente George W. Bush y director general de la Asociación Latina en pro de Principios Conservadores.
Aguilar señaló que los legisladores republicanos deben ofrecer una alternativa plausible al plan del presidente, haciendo eco de las exhortaciones de algunos candidatos potenciales de su partido en 2016 de acercarse a los votantes hispanos de alguna manera.
“El sólo decir ‘revoquemos esto’, o ‘no lo financiemos’, si esa es la única reacción, eso va a contrariar a los hispanos”, agregó Aguilar.
Pero asistentes de republicanos de la Cámara de Representantes señalaron que el presidente de ésta, John Boehner (Ohio), y otros legisladores no tienen una forma efectiva de suavizar comentarios de miembros que se oponen estridentemente a leyes de inmigración más permisivas. De hecho, muchos de esos miembros se enorgullecen de desafiar a líderes del partido.
Boehner mismo comparó las declaraciones de Obama con jugar con fuego. “Se va a quemar a sí mismo si continúa en ese camino”, afirmó Boehner el jueves, un día después de que el líder republicano en el Senado, Mitch McConnell, advirtió al presidente que no actuara sin la aprobación del Congreso. Tal acción, dijo McConnell, “envenena el pozo” para potenciales esfuerzos bipartidistas.
Un Congreso controlado por el Partido Republicano a partir de enero “se defenderá a sí mismo y a nuestros ciudadanos de estas acciones anárquicas”, dijo el senador republicano Jeff Sessions de Alabama, al tiempo que añadió: “Los estadounidenses no desean que sus fronteras sean borradas”.

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