EL SÉPTIMO DURO: Los dos tendones de Aquiles

Por Lucas Lucatero/Kriptón.mx

Desde la pandemia mi medio de transporte ha sido la bicicleta. Es así como me percato de los cambios en calles y avenidas. Como si dependiera de echar a andar la voluntad, el actual gobierno renueva, de polo a polo, la lánguida capa de concreto, desgastada por los años, el calor, frío, lluvia y la presión de los vehículos. Tal parece que sólo era cuestión de querer (y de presupuesto). La ciudad viva (diría el poeta estridentista, Manuel Maples Arce en “Urbe”) se mueve, se desplaza, pero no camina: todas estas trasformaciones, puestas en marcha con tal diligencia que sólo son factibles apreciar en periodos renovadores (el lector recordará las reformas radicales y rápidas de la posrevolución, tanto mexicana, como rusa); mejor dicho, repta, se arrastra, la “Gallardía” carece de pies, ¿por qué? Dichos cambios poseen dos tendones de Aquiles, seriamente lastimados o con tendonitis: la cultura y la seguridad pública.

El ejemplo de la Gran Manzana de la discordia en la década de los 80 y 90
Existen artículos, investigaciones y libros que han profundizado en el caso de la inseguridad que aquejaba Nueva York durante estas décadas y cómo fue que, mediante una estrategia y política de “tolerancia cero”, Rudolph Giuliani, su artífice, logró bajar las cifras de criminalidad. No argumentaré con esto, pues nuestro país es un caso diferente, con problemáticas sociales y contextos distintos. A lo que quiero llegar es que nuestra ciudad, sin ser de las dimensiones ni tener la demografía de Nueva York en aquellos ayeres, fácilmente ha sobrepasado estos índices. No hace falta ser Manuel Buendía para analizar ni relacionar noticias con hechos delictivos que han golpeado a nuestro estado y sociedad. Hago memoria y en menos de tres meses ha habido balaceras (por ejemplo, en Guadalcazar), ajustes de cuentas (viene a mi memoria la mujer que fue perseguida hasta su domicilio y ultimada ahí), policías municipales y estatales heridos o caídos en su deber, taxistas asesinado, feminicidios, etc. Si quisiera probar todo lo anterior, colocaría las capturas de pantalla de estas noticias, pero sería perder mi tiempo ante lo evidente. Medios digitales, y ocasionalmente los impresos, como “Kriptón digital”, “PotosíNoticas”, “La Orquesta”, “Noticias San Luis Potosí”, “Plano Informativo”, por mencionar algunos, son quienes expiden este tipo de malas nuevas. ¿Qué sucede? ¿Será que, como sociedad, nos hemos acostumbrado a la violencia? ¿Se han normalizado los tiroteos, los ajustes de cuentas y el crimen organizado? ¿Será que mientras no nos toque a nosotros todo va bien? Lamentable para nuestra sociedad este silencio, pues pagaremos las consecuencias.

El otro tendón
Un célebre dicho dice “lo que empieza mal, mal termina”. Es el caso de nuestros titulares de Secult-SLP, quienes a pesar de todo su historial en Canal 7, apenas, muy recientemente, les está cayendo el veinte de que esto no es un show televisivo. Comenzaron con el píe izquierdo, pues los anteriores funcionarios de Carreras rumiaron hasta con las computadoras (esto no es culpa de ellos); no obstante, donde sí tropezaron fue en el certamen de belleza, que tanto se les criticó.
Sabemos que el tema de cultura es muy delicado, porque si bien, constituye otro brazo más de control del Estado, también representa una inversión a largo plazo, además de que los bienes que se (re)producen no son monetarios, sino más bien intelectuales y patrimoniales. En resumen, es un área que promete poco para fines electorales. Si bien, la cultura y arte es conocimiento, esparcimiento, disciplina, desahogo, catarsis, generalmente se deben difundir con cierta pedagogía para que el receptor se cultive (recordemos la forma de instruir y evangelizar de los jesuitas, mediante el teatro áureo), Secretaría de Cultura ha apostado por masificar estos espectáculos, predomina un enfoque cuantitativo, en lugar de la calidad del evento, este enfoque ha resultado en ciertas críticas, y muy duras.
Habría que preguntarles o que hagan públicos sus mediatrices de apoyo, pues, contrario a lo que nos prometían, al inicio de su gestión, así como de recientes declaraciones de su titular (acerca de que no tienen curadores, uno se tiene que acercar a ellos), sigue predominando el amiguismo, las influencias y ciertas figuras perennes, inamovibles, que gozan de nuestros impuestos. Tal parece que los gestores deberemos buscar más alternativas de apoyo, como el colectivo “Espacio Público” en Ciudad Valles, que se merece todo mi respeto, quienes, con paciencia de tortuga, han logrado soportar largas y acudir a diferentes medidas para fondearse.
Amigas y amigos, esto es todo por hoy. Por último, fuera de tema, esta semana falleció Pablo Milanés, ojalá le pudieran dar una vuelta a un breve artículo que escribí de la Nueva Canción, cuyo link coloco aquí: https://kripton.mx/opinion/el-septimo-duro-la-nueva-cancion-la-nueva-reflexion-fotogaleria/

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