Luis Miguel deja al público de Los Ángeles con ganas de más

Con reclamos de algunos admiradores, Luis Miguel se convirtió en el primer cantante latino en llenar el recién remodelado The Forum de Inglewood.

En la primera de dos fechas en este recinto para poco más de 17 mil asistentes, el llamado El Sol causó gran expectación por su actuación en este sitio del suroeste de la ciudad.

El vendedor de más de 100 millones de álbumes en su carrera interpretó sus temas a lo largo de 90 minutos, tiempo en el que sus más sonados éxitos le fueron vitoreados y celebrados de pie.

Sin embargo, cuando hizo algunos arreglos a otras canciones, ahí sí el público se mantuvo sentado para disfrutar sus interpretaciones.

Causó expectación el rumor de que cantaría por primera vez Déjá vu, el sencillo que recién lanzó después de cuatro años de no presentar algo nuevo, pero por ahora no se escuchó aquí.

No obstante, los presentes le festejaron que entonara SuaveSol arena y marHasta que me olvidesTe necesito y Por debajo de la mesa, entre otros.

Pero donde más emocionó fue cuando interpretó con mariachi México en la pielSi nos dejanAmanecí otra vezViajeroLa bikinaSabes una cosa y Cielito lindo.

De esta forma se volvieron a escuchar sus éxitos de los 80 y 90, algunos con arreglos musicales. En este marco entregó algunas flores blancas a las primeras filas.

Entre los temas que no se escucharon fueron Tengo todo excepto a ti,Palabra de honor y No sé tú, entre muchos más.

En la parte final entonó SeparadosDirecto al corazónVuelveEres,Cómo es posible que a mi lado y cerró con Te propongo esta noche.

Como ya es habitual en él, mientras cantaba se observaba en los monitores de los costados y de manera frecuente que regañaba a los músicos por aparentes fallas.

Casi sin tener interlocución con el público, además de un par de “¡Viva Mexico!”, en una parte preguntó que si ya querían que se fuera el mariachi, y ante la negativa añadió: “¡Cómo son populares!”.

El cantante se presentó de forma impecable ataviado con traje y corbata negros con camisa blanca, y después se cambió a playera con chaleco y pantalón negros, y regresó ya sin chaleco, pero con enorme cinturón plateado.

Como ya ocurrió en Las Vegas, mientras cantaba atrajo a la que es su pareja en turno, la tomó de la nuca y le dio un beso en la boca.

En el concierto, el nacido en Puerto Rico pero desarrollado en México, de 44 años y padre de tres, estuvo acompañado por 12 mariachis, 10 músicos y una corista.

Los reclamos se dieron en la parte final, cuando algunos le protestaron que no haya regresado a la petición tradicional de la canción extra cuando parecía que se daría.

Mientras se apagaban las luces, el público emocionado se unió al coro de “¡otra! ¡otra!”. Y después de varios minutos se prendieron las luces, pero el cantante no regresó.

Ahí un grupo empezó a reclamar y hubo gritos y silbidos. Hasta el futbolero “ehhhhh… ¡uto!” y el “…ulero!” se dejaron escuchar.

César Castillo, de Guadalajara, era uno de los más molestos. “Mejor hubiera comprado el CD. Es una falta de respeto, empezó una hora tarde y luego no regresa, pues que se cree!”.

Junto a él, Eddie Vidaña señaló que el público se merece un respeto y que el cantante se les entregue, porque por eso pagaron un boleto.

Ramón Moreno estaba que echaba chispas. “Gasté 300 dólares, fue una sorpresa de 25 años de matrimonio a mi esposa y no cantó ‘La incondicional’, que es nuestra canción”, se quejó.

“Luis Miguel no debería hacer eso. Tiene que ser como los grandes artistas, como el mismo Chente (Vicente Fernández), Juan Gabriel oRoberto Carlos, que regresan al escenario”, indicó Mariana Muñoz.

Patricia Portillo se unió a los reclamos para decir que estuvo en el concierto de Paul McCartney en el estadio de Dodgers, “cantó más de tres horas y él sí dio gusto a los seguidores”.

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