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¡Andan como perros y gatos! Verdad o mito

¡Andan como perros y gatos! Verdad o mito

“¡Andan como perros y gatos!”. Mi mamá decía así cuando nos veía pelear a mis hermanos y a mí. La creencia de que es imposible que estos dos animales se la lleven bien ha estado presente en los hogares por generaciones.

Cada día más personas deciden darle la bienvenida a un animal de compañía al hogar y cada vez con mas frecuencia los “padres” de una mascota se preguntan si pueden incorporar una especie diferente a la que ya tienen en casa.

Mitos y verdades sobre la convivencia entre perros y gatos en los hogares. 

1. Perros y gatos no pueden vivir juntos 

La frase “como perros y gatos” es uno de los mitos más grandes que hay a la hora de pensar en mascotas. Muchos caninos pueden tener una convivencia en armonía con los gatos, e incluso pueden compartir muchas cosas, como dormir o acicalarse juntos; sin embargo, para que esto suceda se debe realizar una correcta socialización previa y se deben tener en cuenta varios aspectos de territorio y de convivencia.

En esta presentación es clave permitir que se puedan conocer por medio del olfato, ya que el olor es una forma de comunicación muy importante. La mejor manera de hacerlo, según la recomendación, es usando una manta o juguete que la mascota nueva huela y que luego se lleve al lugar de la mascota que ya estaba en el hogar. Algunos conocedores recomiendan el uso de feromonas sintéticas específicas para cada especie porque les ayudan a sentirse protegidos y tranquilos en momentos estresantes, como la llegada de una nueva mascota al hogar.

2. Mi perro y mi gato mejorarán su convivencia con el tiempo

Debe saber que aún si ha hecho una correcta introducción, la convivencia entre perros y gatos no es un acto de magia, es un proceso. Por eso se requiere un tiempo para que ambas mascotas puedan adaptarse al cambio. Para eso se recomienda nunca forzarlos a compartir un espacio o un recurso. Especialmente el gato debe tener acceso a lugares elevados o a rutas de escape, nunca deben quedar encerrados en una habitación juntos, sino que deben poder tener un tránsito libre en la casa.

3. Los gatos son la especie más difícil para la introducción de una nueva mascota

Si bien cada mascota tiene un temperamento y una tendencia de comportamiento, los felinos aún conservan un instinto natural que les otorga más independencia de las órdenes y comandos humanos, por lo que la recomendación es que la presentación se haga al ritmo de su gato. Nunca sujete a su gato para presentarlo a su perro, siempre debe tener la opción de acercarse o alejarse de su perro. Si muestra un comportamiento amenazante hacia su perro, incluso si el perro está tranquilo y usted ha intercambiado olores con éxito, manténgalos separados físicamente y busque el consejo de un etólogo calificado.

Tenga un control directo sobre su perro y recompénselo por estar tranquilo en presencia de su gato. Con el tiempo, su perro debería poder mantener la calma y concentrarse en usted ante la presencia de su gato, y su gato debería ganar confianza junto a su perro.

Tips para una buena relación

  • El contexto ideal: la mejor receta para la amistad es adquirir un gato y un cachorro al mismo tiempo. Durante las primeras 12 semanas de la vida de un perro y las primeras nueve semanas de un gato, cada animal atraviesa su período más intenso de desarrollo social. Si conoce a otros animales de diferentes especies en ese período, los aceptará como parte normal de su vida y asimilará una fluida relación entre perros y gatos.
  • Una presentación correcta: saque a su perro y que haga un poco de ejercicio. Haga que se canse un poco. Después, alimente bien a los dos animales. Llevándolos satisfechos y cansados, será más fácil que se porten bien para entablar esta relación.
  • Un escenario más complicado: presentarle un gato maduro a un perro maduro puede hacer que saquen sus instintos más territoriales y los recuerdos de experiencias pasadas. Sin embargo, da igual qué mascota haya llegado primero a su casa; con el tiempo, aún pueden acostumbrarse y aceptarse mutuamente.
  • El manejo de una mala reacción: si su perro comienza a ponerse agresivo, desvíe inmediatamente su atención. Llámelo por su nombre, ordénele que se siente y dele una recompensa. Repita esta secuencia hasta que el perro mire al gato con tranquilidad y ​​luego vuélvale a dar una recompensa. En el caso del gato, no lo obligue a acercarse, deje que se comporte como quiera y déjelo huir si quiere. Puede reducir la posible ansiedad de su gato evitando que el perro haga movimientos muy repentinos. Todo ello mejorará la convivencia entre perros y gatos desde el inicio. Poco a poco, su gato se le acercará y lo olisqueará. Cuando se dé cuenta de que no es peligroso, se calmará. No castigue al gato si le da golpecitos en la nariz al perro: es una forma que tiene de asegurarse de que el perro no es una amenaza. Los perros y los gatos pueden llevarse bien de verdad y llegar a ser buenos amigos. Son las experiencias de los animales, y no sus instintos, lo que determina su comportamiento.

No obligarlos a acercarse y procurar adoptarlos desde una edad corta son algunas de las recomendaciones más importantes.

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