San Luis Potosí SLP México, enero 17, 2018

LaguNotas Mentales: Hugh Hefner (1926-2017)

Por Daniel Tristán/Kriptón.mx

Cuesta trabajo imaginar nuestras vidas sin ser invariablemente regidas por las leyes de la lógica y la certeza. Noche tras noche vamos a la cama con la seguridad de que a la mañana siguiente el sol saldrá y todo estará en su debido órden y lugar. Así ha sido siempre ¿por qué habría de ser diferente mañana? Un buen día la vida se encapricha y te despierta con una cachetada, con un cubetazo de agua fría, con un batazo directo en las rodillas.

El pasado 27 de septiembre desperté con la noticia del fallecimiento de uno de los visionarios más grande que han pisado el planeta tierra. Todos los encabezados de los periódicos y noticieros lo anunciaban. Había perdido la vida el hombre del IQ de 152 (considerado genio). Había muerto el hombre que sin más ejército que pluma, papel y un préstamo bancario comenzó la revolución sexual desde su escritorio: Hugh Marston Hefner.

 Tal vez para muchos se trató de una noticia que rayaba en lo banal, en el sinsentido, en lo irrelevante. Es natural que para muchos la figura de Hefner no representara más que mujeres desnudas en las páginas de una revista. No faltaron los puritanos que aprovecharon la situación para expresar su repudio a quien catalogaron como un proxeneta y un pervertido que hizo del cuerpo desnudo un negocio vil y descarado. Tal vez la mayoría no logró entender que murió el gran responsable de que hoy en día podamos vivir nuestra sexualidad con apertura, sin pelos en la lengua.

 Partió el hombre que, enfundado en su pijama, revolucionó la mentalidad de la sociedad entera con respecto a la libertad de expresión. Murió Hugh Hefner dejándonos huérfanos de padre pues seguramente  fueron muchos los que vieron por primera vez el cuerpo de una mujer desnuda en las páginas de la revista del conejito ante la incompetencia de sus progenitores para sentarse a hablar con ellos sobre educación sexual. Murió Hugh Hefner y dejó huérfano a Hollywood también, pues entender una fiesta en la mansión Play Boy sin el capitán abordo es tan absurdo como entender a los Toros de Chicago sin Michael Jordan o pretender que Disneyland puede mantenerse a flote sin la presencia de Mickey Mouse. No tiene sentido pensarlo, es simplemente imposible.

 Dejó de existir el hombre que creó un emporio de clubes nocturnos alrededor del mundo y que por primera vez dio oportunidad a los comediantes de raza negra de presentarse ante un público de múltiples razas. Murió el primer intrépido que se atrevió a poner en la portada de una revista a una modelo afroamericana en octubre de 1971 pisoteando el protocolo de las “buenas costumbres” norteamericanas.

 Cometemos el error de siempre juzgar a los demás, y a veces a nosotros mismos, por si sus actos están bien o mal sin darnos cuenta que el bien y el mal son cuestiones relativas. ¿Está bien pegarme una borrachera el lunes por la noche? Probablemente no, pues al día siguiente hay que levantarse temprano a trabajar y hacerlo con resaca no es una buena idea. ¿Está bien pegarme una borrachera en sábado por la noche? Absolutamente si, pues trabajé toda la semana, gané buen dinero, merezco divertirme y los domingos puedo dormir como oso hasta el medio día. El mismo acto puede estar bien o mal dependiendo del momento, espacio y contexto en que se ponga. De ahí mi postura de que juzgar los actos de una persona con la premisa del bien y mal es la más grande de las tonterías.

 Antes de cuestionar si los actos y estilo de vida de Hefner fueron buenos o malos tenemos muchas cosas qué agradecer. Agradecidos deberían estar todos los directores de la revista H, pues Hefner fue la punta de lanza que permitió abrir el camino para que revistas de pésimo gusto y bajo presupuesto como la suya aparecieran en el futuro. Agradecidas deberían estar todas las pseudo actrices, cantantes y conductoras de programas de pacotilla sin talento alguno pues gracias a este hombre han tenido la oportunidad de enseñar las chichis y comer el resto de sus vidas con el cheque recibido.

 Agradecida debería estar la SEP pues las páginas de Play Boy nos enseñaron más sobre sexualidad que sus obsoletos libros de texto de Ciencias Naturales donde nos echaban el choro de la abejita y la flor. Agradecidos deberíamos estar todos pues la marca del conejito se ha permeado a todos lados y hoy podemos comprar condones con la marca Play Boy y dejar de sobrepoblar este mundo pinche que no vale nada. Agradecidos deberían estar todos y cada uno de los humanos de este planeta pues todos tenemos una misión en la vida y la de Hugh Hefner fue venir y hacer de este mundo un parque de diversiones en el que todo adulto debería de revolcarse mucho más a menudo.

 Agradecidos deberían estar todos y debemos celebrar la vida del gran hombre que descansará por la eternidad junto a Marilyn Monroe con la tranquilidad de haber vivido sin dejarse guiar por el qué dirán. Descansa en paz Mr. Hef, sigue la luz y que el mundo gire, que te importe un pepino la gente que jamás entendió que existe una enorme diferencia entre erotismo y pornografía, que te valgan todos los ignorantes que jamás abrieron la revista para darse cuenta de que en ella había mucho más contenidos y que no todo eran mujeres desnudas. Que gire el mundo y que los moralistas escupan veneno y se retuerzan en su amargura. Perdónalos Hef, si saben lo que hacen pero les vale madre… ¡adiós vaquero!

 

Acerca de Daniel Tristán

Estudio licenciado en Ciencias de la Comunicación en la UASLP, también Creación Literaria en el CEART, además de estudiar música en la Academia Yamaha, de donde actualmente es profesor de bateria. Ha escrito en Librevía, Punto Muerto, Fusión Altarnativa y desde hace 5 años es integrante del grupo Shamanes, como responsable de la bateria.

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