San Luis Potosí SLP México, noviembre 18, 2017

IDA Y VUELTA: Carta abierta a Eduardo Córdova Bautista, “el cura alternativo”

Por José Ignacio Dávila Álvarez

 “¡Diles que no me maten!” Cuento de Juan Rulfo

San Luis Potosí, julio 31,2014.-Hay un cielo rojizo púrpura esta noche y el clima es cálido acá. Los días en esta ciudad  trasnochada, los miro pasar entre ambiciosos reacomodos políticos, violencia narcótica y delirantes  historias de psicopatías sexuales, ésas que son tan perturbadoras, como delirantes.

Acá, se cuentan, se ven y se leen, historias como la de un sacerdote potosino, acusado de pederastia, uno  que se hace llamar Eduardo Córdova Bautista, hoy despojado de los servicios religiosos por el Vaticano.

Una historia ocultada por años y resguardada por la jerarquía católica mexicana y el Vaticano. Una realidad  que finalmente se reveló, que finalmente se desnudó. Una penosa realidad, que presume, como un cura sociópata gastó parte de su vida consumiendo con gula, placeres abolidos en  menores de edad. El escenario: San Luis Potosí.

¿Pero quién es realmente, el ex presbítero potosino? ¿O qué cosa es?

Eduardo Córdova Bautista, permíteme dirigirte unas palabras. Puede que te ofendas, puede que no. Puede que incomoden a ciertos círculos de poder, ya sean civiles, ya sean religiosos, a los que desde luego, respeto su posición.

Mira, me parece que eres un sociópata sexual, pero igual te definiría como: El cura alternativo”. ¿Te agrada? Encaja mejor, ¿no lo crees?

Y, quiero decirte que fuiste hábil, muy hábil y debo reconocerlo. Creaste la llamada “Confesión Alternativa” como vía relajante para sedar a  menores de edad y luego abusar de ellos con tus caricias desviadas.

Una confesión alternativa hecha para herir, para arañar, para golpear el corazón, para perturbar sentimientos, para mutilarlos.

Y apareciste como diestro simulador de la fe católica y como activo innovador de simpatías sexuales, plasmadas con perversidad, en lastimadas victimas. Se presume que fueron alrededor de cien. Qué aberración, rayaste en lo más hondo de lo absurdo.

Y en esas victimas y en sus familias y en la memoria colectiva, instalaste el dolor humano, la desolación, el engaño, el desaliento, el desconsuelo, la oscuridad.

Buscaste un estilo de vida alternativo y a la vez retorcido, el que finalmente hallaste  y guardaste en la clandestinidad. El despojo y la humillación a la dignidad humana, fueron por tres décadas, la egoísta forma de vida que te acomodó.

Simulaste  una conducta  amable, sensible y hasta educada. Pero el gesto ufano nunca se fue, permanece ahí y no se ha ido. Tú capacidad de observancia fue notable. Atento siempre al asecho, seleccionaste con sutileza a los sacrificados.

Fuiste inteligente y astuto. Fundaste y  te abrigaste, en  el movimiento  Acción Social del Instituto Potosino, justo el colegio donde pasé mis años de estudiante en secundaría, al lado de los maristas, quienes  me echaron fuera con beca y todo por mi rebeldía insistente, por mi insumisión a sus reglas. Tú corriste la misma suerte, pero no por indócil sino por conductas inapropiadas.

Se presume que violaste a niños y a jóvenes, arropado por el manto sagrado del catolicismo. Y para  fortuna tuya, la presunción de inocencia está de tu lado, aunque que finalmente creo, que la justicia y el paso del tiempo, se encargarán de hacer bien su tarea.

Nos dicen que tus prácticas insanas dejaron  también huella en el Colegio Motolinia y en otras escuelas e instituciones formadoras de la fe católica.

Tu posición privilegiada como consejero de la Comisión Estatal de Derechos  Humanos, como apoderado legal de la Arquidiócesis potosina y del Consejo Ciudadano de Transparencia y Vigilancia de Adquisiciones y Obra Pública del gobierno de San Luis Potosí, delata el amplio poder y autoridad que inteligentemente acumulaste.

Y hora se sabe, que tu desatinada vida, fue a la vez,  tu paraíso único, tú imperio intocable, tú fiel liberación, tú glorioso reposo. Basura, vil basura. Así te miro, así te percibo. Qué vergüenza.

Pero ahora no tienes nada, no tienes salida, no hay escape, estás solo, te han abandonado. La celada está puesta con sutileza y disimulo. No tardan en atorarte. Te buscan en 180 países de cinco continentes.

¿Sabes qué? Hace tiempo que huiste y preciso saber de ti, de tu triste destino, de tu patética existencia. ¿Dime que se siente estar  despojado de los hábitos y privilegios, que generosamente te ofreció el poder civil y religioso? Seguro la nostalgia del poderío ya te pegó.

Déjame decirte también, que tu conducta inmoral,  dio a esta ciudad, a este país, presencia relevante en el entorno global. Tu depravada  imagen se encargó de afamarte. Y, ahora la  noticia rueda apresurada por todos lados. Perdiste simpatía y ganaste rechazo social. Estás excluido y seguro cala.

Seré sincero contigo. La verdad no me importa si el infierno abusa de ti, merecido lo tienes .Sí, bien ganado tienes que el averno atraviese sin piedad y con toda su furia, tu enturbiada esencia. Qué la perfore lentamente, despaciosamente.

Finalmente tú trazaste el rumbo de tu vida, entonces deberás  admitir la dantesca recompensa.  Te pido de favor, que lo dicho aquí, no lo tomes  personal, no es así. Tenlo por seguro.

¿No tienes frio? ¿No tienes miedo? ¿Pesa la conciencia? Pero como no pesar, si violentaste la dignidad humana, abriste heridas que no cerrarán, qué jamás cicatrizarán.

Y seguro andarás tendido en una cama húmeda, con tus pensamientos hechos nudo, con la  confesión turbada, ésa que zanjó camino para violar a modo, para humillar, para sobajar.

Y ahora no puedes gritar, no puedes salir, no puedes hacer nada. Y atado estás, mientras yo me atrevo a enjuiciar tu psicópata sexualidad. Y quiero desabrigar tus pecados y quiero desnudar tu escondida personalidad  y quiero verte caer.

Oculto debes andar por allí, clandestino, solo, con tu vergüenza  a cuestas y con la justicia tras de ti. Tal vez estés tumbado en un estrecho callejón madrileño, donde no sobrará quien corra el rumor, que la muerte ya te alcanzó.

Pero no te lamentes, ex cura, no esta noche, no estos días. Y por favor no pretendas lavar tus pecados con oraciones simuladas, no lo pretendas hacer con tu lengua blasfema o con agua bendita. Puede incinerar.

Y me parece que ahora te arrastras lentamente como pidiendo piedad ¿Y acaso crees que la mereces? Cómo buscar perdón cuando recorriste piel pura, acomodándola a tu ritmo perturbado, excitando emociones dormidas. Eres cruel, tú patología se agrava, es alarmante.

Corrompiste carne y almas, trastornaste vidas enteras, sembraste tinieblas, cultivaste oscuridad. Estás condenado al abismo y lo sabes bien. No esperes el perdón, no el mío, aun cuando tu confesión alternativa no me alcanzó.

Ahora llueve, la noche se desplaza lenta y prendido te traigo en mi memoria. Así que dejo caer unos tragos de agave azul en mi garganta anudada, que anda como atorada. Y bebo otro trago como intentando liberar mi irritación, mi desatado desprecio.

Eduardo Córdova Bautista, encara tu realidad, reta tu circunstancia, arrodíllate y solicita perdón a quienes mancillaste y acoge con dignidad el castigo que te corresponde.

Tal vez cueste trabajo, pero dicen que Dios es piadoso. Apologiza y quizá aparezca un milagro inusual. Deja atrás las perversidades y ancla el indulto en las bondades omniscientes.

De mi parte  y para concluir, anhelo que la justicia terrenal y la divina hagan bien su jugada. No se ustedes pero respeto su posición. No vale la pena decir nada más.

jida0758@gmail.com

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