HomeTECNOLOGÍAEl conflicto entre Ucrania y Rusia tiene un daño colateral inesperado: un sesgo en el monitoreo del cambio climático

El conflicto entre Ucrania y Rusia tiene un daño colateral inesperado: un sesgo en el monitoreo del cambio climático

El conflicto entre Ucrania y Rusia tiene un daño colateral inesperado: un sesgo en el monitoreo del cambio climático

En el vasto territorio ártico, extendido entre el hielo de la tundra, se despliega una red de estaciones de investigación esenciales para desentrañar los efectos del cambio climático en la región norte del planeta, conocida como INTERACT. Sin embargo, la guerra entre Rusia y Ucrania ha congelado las investigaciones de esta red, algo que ni los gélidos inviernos en la taiga rusa habían logrado hasta ahora.

En el epicentro de este conflicto se halla la exclusión de las estaciones rusas de INTERACT, generando una brecha en los estudios y sesgando la investigación. La omisión de la sección rusa arroja sombras sobre la comprensión global del cambio climático, pero hay más en juego.

Punto ciego en Rusia

Guerra Modifica Paisaje Calentamiento Global Rusia 04Isla Olkhon, Siberia.

La invasión rusa a Ucrania ha desencadenado, entre otras cosas, consecuencias inesperadas en la investigación del cambio climático, específicamente en la Red Internacional para la Investigación y Monitoreo Terrestre en el Ártico (INTERACT). La exclusión de las estaciones en territorio ruso ha tenido un impacto significativo en la representatividad y comprensión del cambio en el Ártico.

Rusia, la nación más extensa del Ártico que lidera geográficamente el Consejo Ártico, abarca vastas regiones de permafrost, terreno o mantos marinos congelados a temperaturas bajo cero durante al menos dos años. La monitorización de este suelo congelado es crucial, no solo para calcular la velocidad del calentamiento global, sino también porque se estima que en el permafrost yacen alrededor de 1,700 mil millones de toneladas de carbono, casi el doble de la cantidad presente en la atmósfera.

La comprensión del cambio ártico, basada en datos de las estaciones, se ve ahora afectada por sesgos significativos. A pesar de que INTERACT ya presentaba imprecisiones espaciales, la exclusión de estaciones rusas agrava esta situación, especialmente en variables cruciales del ecosistema como la temperatura del aire o la biomasa vegetal.

Mapa InteractMapa de las estaciones INTERACT.

Este desequilibrio en la representatividad se refleja en la ubicación de las estaciones, que tienden a encontrarse en áreas más cálidas y húmedas del Ártico, mostrando menor biomasa vegetal y carbono en el suelo en comparación con la región ártica en su conjunto. INTERACT ha perdido conexión con los nodos de la red en la zona boreal y la taiga siberiana, áreas críticas para las implicaciones globales del cambio climático.

La taiga siberiana, famosa por su extenso bosque de coníferas y su diversidad única de flora y fauna, se ve afectada al perderse la red, limitando la capacidad de rastrear y comprender los cambios en la biodiversidad. Esto incluye fenómenos como la ‘shrubificación’, donde aumenta la densidad y expansión de arbustos en un ecosistema previamente dominado por otras formas de vegetación.

Un problema que va más allá de lo social

Guerra Modifica Paisaje Calentamiento Global Rusia 02

Este escenario plantea desafíos al monitoreo del cambio en el Ártico y a nuestra capacidad para predecir las consecuencias del cambio climático en la región. En un área donde la recopilación de datos ya era sesgada por la vastedad del lugar y sus extremas temperaturas, perder la información de las estaciones rusas destaca la necesidad de establecer infraestructuras de investigación más profundas.

Así, se refleja una especie de “efecto mariposa” en el que conflictos humanos pueden teñir de incertidumbre la investigación sobre los deshielos, el calentamiento global y los cambios en la biodiversidad ártica, provocando que perdamos la capacidad de actuar ante uno de los pocos asuntos que de verdad importan en nuestra era: el cambio climático.

Pese a todo, este problema revela una verdad incómoda: las guerras no solo desgarran la paz, sino que también sesgan y complican la integridad de proyectos científicos cruciales, dejando a la ciencia en medio de las tensiones. Esto es de particular interés, pues incluso en la guerra comercial de China y Estados Unidos, ambos países han colaborado en ciertas ocasiones para lograr desarrollos de importancia, demostrando que se logra más como unidad que como enemigos.

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